Autor: Laura Norton. Título: No culpes al Karma de lo que te pasa por gilipollas. Nº de páginas: 351. Editorial: Espasa. Nº de serie: Autoconclusivo. |
* Gracias a la editorial Espasa por el ejemplar.
Si estás leyendo estas
líneas es que te ha llamado la atención el título.
¿Te gustaría decírselo
a alguien? ¿Serías capaz de decírtelo a ti mismo? Y lo más importante:
¿te gustaría mantener durante un buen rato la sonrisa que se te ha
quedado en la cara? Pues esta es tu novela.
Te podríamos contar con más o
menos gracia de qué va la cosa, para que te hicieras una idea: que si
la protagonista, Sara, es muy maja, que si tiene un trabajo muy
interesante (es plumista, ¿a que nunca lo habías oído?), que si es un
pelín obsesiva y alérgica a los sobresaltos... Por supuesto, la vida se
le complica y se encuentra con que su piso se convierte en una especie
de camarote de los hermanos Marx cuando en la misma semana se meten a
vivir con ella su padre deprimido, su hermana rebelde y su excéntrico
prometido y, sobre todo, el novio al que lleva mucho tiempo sin ver...
Pero mejor no te lo contamos porque te gustará leerlo. Lo único que
necesitas saber es que, desde el título, te garantizamos unas cuantas
horas de descacharrante diversión como hacía tiempo que no disfrutabas.
Una vez más Laura Norton me ha conquistado. Primero leí Gente que viene y bah, del cuál no esperaba mucho y acabó enamorándome (tenéis aquí la reseña), así que cuando lo terminé supe que quería leer más de la autora.
En esta primera novela de la autora, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, nos encontramos, de primeras, con un título que no deja indiferente y llama la atención de todo el mundo y ya, dentro de sus páginas, con unos personajes que, de nuevo, acaban cobrando todo el protagonismo.
Es una historia de enredos descabellados, de situaciones rocambolescas que te sacan una sonrisa y que aunque a primera vista puedan parecer súper descabelladas... ¿no supera muchas veces la realidad a la ficción?
En esta ocasión seguimos a Sara, una chica de treinta años con una profesión un tanto peculiar: es plumista. Vive tranquilamente y sola en la casa que era de su abuela. Está preparando una visita que para ella es muy especial, cuando sin haberlo visto venir se le meten en casa su hermana, su padre, el prometido de su hermana... y llegará más gente. Y toda la poca estabilidad que tenía Sara en su vida empieza a venirse abajo; trabajo, amor... parece que todo empieza a salirle mal.
En esta primera novela de la autora, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, nos encontramos, de primeras, con un título que no deja indiferente y llama la atención de todo el mundo y ya, dentro de sus páginas, con unos personajes que, de nuevo, acaban cobrando todo el protagonismo.
Es una historia de enredos descabellados, de situaciones rocambolescas que te sacan una sonrisa y que aunque a primera vista puedan parecer súper descabelladas... ¿no supera muchas veces la realidad a la ficción?
En esta ocasión seguimos a Sara, una chica de treinta años con una profesión un tanto peculiar: es plumista. Vive tranquilamente y sola en la casa que era de su abuela. Está preparando una visita que para ella es muy especial, cuando sin haberlo visto venir se le meten en casa su hermana, su padre, el prometido de su hermana... y llegará más gente. Y toda la poca estabilidad que tenía Sara en su vida empieza a venirse abajo; trabajo, amor... parece que todo empieza a salirle mal.
Los personajes de este libro son los grandes protagonistas. La protagonista es original y un imán para el desastre, pero no podría ser tan protagonista si no estuviera rodeada por esos otros personajes secundarios tan maravillosos. Me han gustado mucho los amigos de Sara, su padre y Eric, y como no, Aarón. ❤
Además, es fácil poder sentirse identificado con muchos de ellos e incluso con muchas de las situaciones y reacciones de los personajes.
Como también me ocurrió con Gente que viene y bah, en las primeras páginas me costó un poquito engancharme y meterme mucho en la historia, pero es solo cuestión de paciencia porque una vez que empieza la trama, es decir, que ya están todos instalados en casa de Sara y empiezan a suceder todos los disparates, no hubo quien me separara del libro. Y eso que, sobre todo al principio, había parrafadas que, a mi parecer, parecía que estaban más de relleno que por otra cosa.
Tiene un ritmo muy ágil y rápido: siempre están pasando cosas. La pobre Sara no ha salido de una cuando ya se está metiendo en otra. Eso me ha hecho pasar las páginas rapidísimo, a pesar que había capítulos larguísimos y eso suele retrasarme en las lecturas.
Respecto a las carcajadas prometidas, es cierto que me he reído, pero no tanto como lo hice con Gente que viene y bah (me es imposible no compararlos). Con éste segundo me reí hasta que se me saltaban las lágrimas, con No culpes al karma no he encontrado tantos momentos que me hicieran reír tanto, pero si que me sacaran muchas sonrisas.
Además, finalmente, al igual que Gente que viene y bah, ha terminado dándome una gran dosis de emoción, hasta el punto de saltárseme las lágrimas.
Esta es una de las cosas que más me gustan de la autora, que en un libro de risas y disparates, acabes encontrando emociones diferentes y que acabes encariñándote tanto con los personajes. Sin duda, quiero leer todo lo que esta autora vaya publicando.
En definitiva, una historia genial para pasar un buen rato, entretenido y lleno de sonrisas y hasta llega a emocionar. Lo mejor, esas emociones que hace sentir, lo fácil que es sentirse identificado con muchos de los personajes y las situaciones y la naración tan sencilla y ágil que nos da Laura Norton.
Lo peor, quizás, es que me esperaba igual o más risas que con Gente que viene y bah y no ha sido así, pero he disfrutado igualmente muchísimo de él.
Por mi parte, recomendadísimo. ツ
Lo peor, quizás, es que me esperaba igual o más risas que con Gente que viene y bah y no ha sido así, pero he disfrutado igualmente muchísimo de él.
Por mi parte, recomendadísimo. ツ

